El sábado fui a ver Deus ex machina, al Teatro Sarmiento del circuito municipal teatral. Esta obra está dentro del ciclo Biodrama – es la número trece de hecho – y pretende investigar cómo los hechos de la vida de cada persona (individuales, singulares, privados) construyen una historia, que luego es llevada a escena. El nombre de la pieza se basa en la expresión deus ex machina que significa «dios surgido de la máquina». Se origina en el teatro griego, cuando una grúa introduce una deidad proveniente de fuera del escenario para resolver una situación. O, como sucede en la actualidad, un conflicto se soluciona inesperadamente a través de la aparición de un personaje o el devenir de algún acontecimiento.
Esta obra del director Santiago Gobernori es entonces una ficción creada a partir de datos reales de la vida del ignoto Carlos Otto Nagel (alias Bubi). El sueño de este hombre era completar una máquina de tornillos tirafondos para el bienestar económico de su familia. Pero varias circunstancias de su vida, sobre todo un accidente que lo dejó hemipléjico, le impiden armar su máquina. La obra trata sobre los abandonos y la lucha por seguir adelante, en la que se ven envueltos Bubi y sus 3 particulares hijos. Y de manera deus ex machina, aparece un quinto personaje, venido de la ciudad, para complejizar el panorama y hacer un paralelismo de sus vidas. Las actuaciones son buenas – en especial de las mujeres – y posee una puesta justa que sostiene un texto en principio tedioso pero que se revela más interesante hacia el final de la obra. Calificación: buena y punto.
El domingo fui a ver Tosca al Teatro Argentino de La Plata. La pieza es de Giacomo Puccini, quién compuso varias de las más importantes óperas de todos los tiempos: Madame Butterfly, La Boheme y Turandot. El dato curioso de esta ópera es que en 1957 se hizo en el mismo Teatro Argentino una versión modernizada, en la que cada personaje aparecía con vestimentas de nuestros días y en escena se podían ver un teléfono y una radio… los ecos de protesta no se hicieron esperar y se escucharon al mismo tiempo gritos de “Viva Puccini” como “Renovarse es vivir“.
Esta versión 2008 de Tosca en sus tres actos combina intriga, violencia y pasión. La puesta en escena realmente es fabulosa, destacándose en particular la esconografía del segundo acto en el Palacio del Barón. A diferencia de las dos óperas anteriores que ví en La Plata (Carmen y El barbero de Sevilla), en esta hay menos coral y movimiento de personas en escena, y mucha más teatralidad. Calificación: muy buena.
Esperando que empiece
Una súper puesta
La Tosca de Maria Calas

El domingo fui al Centro Cultural Konex a ver la última obra y unipersonal de Julio Chávez, pedazo de actor si los hay.”Yo soy mi propia mujer” es una obra escrita por el autor Doug Wright, quién realizó un importante trabajo de investigación para retratar la vida real de Charlotte von Mahlsdorf. Charlotte fue un extravagante travesti de Berlín del Este, conocido por coleccionar relojes, fonógrafos y muebles antiguos durante y después del regimen nazi. Ella/él creó un museo que aún hoy sigue abierto, donde protegió los objetos de arte y el mobiliario de los embates de la Segunda Guerra mundial. Por este aporte al patrimonio cultural germano fue distinguido con la Orden Alemana del mérito luego de la caída del muro. Sus años finales fueron muy controvertidos debido a las acusaciones de complicidad con los Stasi o policía secreta alemana.
No hace falta decir que Chávez es un actor magnífico. No hace falta decir que a su versatilidad actoral es difícil encontrarle fisuras y que compone a un travesti con tan sólo un collar de perlas. ¡Eso es todo! Charlotte se pincela de una manera adorable a partir de todo su ser, desde el tono de voz, el manejo del ritmo y la pronunciación alemana, la gestualidad corporal y un empleo siempre medido de la emoción. Una puesta simple, y uno de los mejores actores argentinos en escena hacen el resto. Calificación: muy buena.

El lunes fui a ver Jumper, una de estas pelis súper comerciales que se estrenan para levantar el caudal de espectadores. Cabe decir que no está taan mal. Para ser una película pasa tiempo, los efectos están muy bien y la historia entretiene. Y eso que el guión es desastroso, ya que no explica ni someramente por qué tiene poderes especiales nuestro protagonista, cuyo personaje es totalmente despreciable, tonto y hedonista. Ok, no es un súper héroe, pero a lo largo de la hora y pico de la peli no se llega a conocer ni poco / nada de de él ni del resto de los personajes, vagamente “pincelados” y descriptos. Calificación: divertida, sólo divertida…
¿De qué trata? El joven David Rice tiene el poder para teletransportarse. Esta habilidad le permite tener una gran fortuna y llevar una vida independiente. Al mismo tiempo, descubre que existe una guerra entre los que pueden teletransportarse y un grupo de personas que tiene el objetivo de asesinarlas (una especie de organización en plan Inquisición).