El lunes fui a ver 1408. Al fin una película de terror que no cae en tener que mostrar una carnicería de cuerpos. Basada en el relato de Stephen King, cuenta la historia de Mike Enslin, un escritor de novelas de terror que sólo cree en lo que ven sus ojos. Al cabo de una saga de best sellers dedicados a desacreditar los hechos paranormales, el autor no posee una prueba real de la existencia de vida después de la muerte. Sin embardo, todo cambio cuando pide hospedarse en la suite 1408 del Hotel Dolphin, aparentemente “maldita”.
John Cusack está increíble, desgraciadamente la peli incurre en toda la serie de lugares comunes propia del género, incluyendo una historia que al final se envuelve sobre sí misma y no se sabe ni si sí o si no, además de la pequeña hija con enfermedad terminal. Calificación: buena, entretenida, pero no esperar originalidad.
“Hay hombres que son como chicos. Hay hombres que son como chicos ciegos. Hay hombres que son como chicos ciegos mirando un espectáculo de fuegos artificiales. Tres hombres solos en un lavadero automático. Tres hombres que a veces hablan, a veces cantan canciones, a veces no saben qué hacer con sus vidas. Un hombre que hizo que su mujer se acostara con su padre, otro que de chico fue obligado por sus vecinas a grabar un video porno, otro que encuentra en una canción la forma de contar su vida. La obra dura lo que tarda en lavarse un canasto de ropa sucia.”
El martes fuimos con Fla, Max and company a la función de amigos del elenco del reestreno de El fantasma de Canterville. El musical dirigido por Pepe Cibrián Campoy y Angel Mahler reformula el cuento de Oscar Wilde. La obra la vi hace un par de añitos, pero esta vez cuenta con un agregado y algo menos… Pepito actúa y Rodó (correción: Damián Iglesias!)no! En fin, el cambio de los factores altera obviamente el producto. Si Pepito lo hace bien o mal, qué se puede decir, a mí me parece que está un poco plástico y que no es una voz muy de musical, pero en el almacén manda patrón…o productor. Y que el fantasma no lo haga Rodó (correción: Damián Iglesias!) es una estaca directo al corazón. Se destaca el vestuario y escenografía, pero me parece esta versión a diferencia de la anterior falla en elenco, salvo por el personaje de Virginia que posee una fuerza lírica buena. El cuento original de Wilde es manipulado a gusto y piaccere, de fondo se huele esa critica a la sociedad yankee y al imperialismo, y se eleva exponencialmente la relación de amor de Virginia y el Fantasma. Mahler también se da el gusto de mezclar diversos ritmos del pasado y del presente, dando por resultado un conjunto muy ecléctico. Sin embargo, muy de fondo a mí me sigue oliendo a Drácula. Calificación: regubien, pero me gustó más Drácula, Pepito!
** advertencia: se desvela el argumento! sorry! **
El viernes fui a ver Soy leyenda, protagonizada por Will Smith, al Village Caballito. La peli se basa un libro en plan apocalíptico del cual ya se han hecho un par de películas en el pasado. El texto, escrito en 1958, trata sobre el último hombre vivo en Los Ángeles, California, tras una epidemia que ha transformado a todos los seres humanos en una especie de vampiros.
La película cambia Los Ángeles por New York, y la epidemia es producto de una vacuna contra el cáncer que resultó convertir a la especie humana en seres rabiosos y violentos. Hasta acá todo interesante, y pareciera que vamos a ver otra peli de cine catástrofe. Y así es, pero con condimento de terror, suspenso y tomadura de pelo. En la primer parte, nuestro personaje inmune al virus vive sus días cotidianos y somos testigos de su soledad al muy estilo El Naúfrago. Will habla con los maniquíes, y su única companía es su perro, que por supuesto se infecta con el virus y se transforma en una bestia. En una escena harto conmovedora, Will sacrifica al animalito estrangulándolo con sus propias manos. Preso de una desesperación inmensa por la soledad en la que se ve envuelto, “casi” se suicida, pero es salvado muy pero muy milagrosamente por una mujer y su hijo. A partir de ahí la película vira hacia el desastre, con una rápida resolución en la que Smith descubre la cura y se sacrifica para que la mujer se pueda salvar y llevar el remedio a la última colonia de humanos. Todo esto en 20 minutos. Algo de lo más incoherente es desarrollo del trato que tiene Smith hacia los otros humanos, y como la película se va transformando lenta y paulatinamente en una terror (con fabulosos sustos, eh, pero ahí termina la cosa). Como no podía faltar, una dosis de moralina inyectada de manera generosa por la misteriosa mujer que aparece de la nada, y referencias populares a la película Shrek. ¿Es una película buena? Ciertamente no lo es, pero es bastante entretenida para animar un viernes a la noche, pero eso sí, no se vale raspar mucho el esmalte, porque de esta peli no queda nada de nada. Calificación: regular tirando a mala pero entretenida.
El jueves fui a ver Los padres terribles, el re-estreno, en el Teatro del Cubo. Andaban por ahí varios famosos: Julio Chávez (dios), Carolina Peleritti (diosa), etc. La obra es del francés Jean Cocteau, con traducción de Ignacio Apolo (profesor mío de la facu).
La obra trata el amor obsesivo entre una madre y su hijo de 20 años, quien se ausenta de su casa una noche por primera vez en su vida. El texto pareciera impecable; desgraciadamente la dirección y las actuaciones exageradas se limitan a retratar a una típica familia disfuncional (y esta familia está mucho más allá de ser solamente disfuncional…). Mirta Busnelli cansa después de la primera hora de apelar al gesto cómico y la voz apagada, y Nahuel Biscayart al borde de un ataque-místico-actoral se ve para peor acompañado de una apagadísima e inexistente actriz que hace de su novia. Lo que resulta muy interesante de los personajes es ese continuo cambio de actitud a través del suceso de hechos en los que se ven envueltos, que Machín termina manejando mejor que el resto de sus compañeros. Calificación: regular / quiero leer texto.
Momentos máximos del fin de semana: