Animación para Medios Expresivos I – Cátedra Groisman.
“…he comprendido que el estado en que se encuentran estos matrimonios corresponde al triste estado en que se encuentra nuestra civilización y he tratado de abordar este tema con dignidad y austeridad. El último yankee en última instancia es la descripción del estado moribundo de dos matrimonios a los cuales los separa una generación y la falta de esperanza.” Arthur Miller
El domingo a la noche fui a ver El último yankee con Maxi al Teatro San Martín. Las otras obras que había visto del mismo autor fueron Muerte de un viajante, con el genial Alcón y Diego Peretti, y Panorama desde el puente, con Arturo Puig.
Esta obra cuenta con el excelentísimo trabajo de Alejandro Awada, Beatriz Spelzini, Aldo Barbero y Alicia Berdaxagar. Crítico del “american way of life”, Miller en esta obra enfatiza severamente su descargo contra la sociedad estadounidense y sus opresivos valores.
La acción comienza con el encuentro de un carpintero descendiente de Alexander Hamilton, uno de los Padres Fundadores de Estados Unidos, y John Frick, un hombre de negocios conservador, en la sala de espera de un hospital psiquiátrico estatal. Las esposas de ambos están internadas en este establecimiento, aunque eso es lo único que tienen en común.
En principio, tratarán de entender qué es lo que llevó a sus mujeres a la depresión, y a través de las diferencias que los separan, entenderán que no es la pobreza, ni la riqueza, ni más ni menos amor, sino el mismo sistema de valores que oprimen al individuo hasta desencadenarle frustración y depresión. A continuación, las mujeres comparten sus pensamientos, para luego dar al magistral encontranazo de todos.
Perfectamente dirigida y con una puesta justa y necesaria, esta obra de Miller es por lejos la mejor que he visto hasta ahora del autor. Un texto rico en matices, ironías y patadas a los conceptos que rigen una sociedad en la que ser normal (¿qué es?) es una preocupación muy pero muy grande. Calificación: muy buena, da placer ir al Complejo Teatral San Martín.